A pesar de ello e independientemente de nuestras metas en este deporte, si que hay unos patrones básicos de alimentación y/o suplementación los cuáles no deberíamos dejar de lado.
Por casi todos es conocido que los pilares del entrenamiento deportivo son el entrenamiento, el descanso y la alimentación, y descuidar cualquiera de ellos hace que nuestro rendimiento baje.
Suponiendo que entrenamos al 100% todos los días (estoy seguro que al menos al 99%), y que descansamos una media de 8 horas de sueño revitalizador, ¿por qué después nos saltamos comidas o las que hacemos son de una calidad nutritiva que deja mucho que desear?. Empecemos a coger al toro por los cuernos y aprendamos a comer...1+1+1=3 y esto no falla nunca.
Pues veamos ahora la composición de nuestra alimentación de cara a afrontar este largo invierno que nos espera...Hoy hablaré sólo del grupo de los "3 grandes", no sólo por importancia, si no porque constituyen los mayores porcentajes de la tabla nutricional.
PROTEINAS
Principalmente las obtendremos de las carnes tales como el pollo, el pavo, o la ternera, de los huevos, el pescado azul y los frutos secos como las almendras o nueces.
Dependiendo de la persona consumiremos sobre un 30% de proteínas en nuestra dieta.
El consumo de batidos de proteína después del entrenamiento puede ser un aliado para "llenar" la ventana metabólica que se produce entre 15 y 30 minutos depués del ejercicio.
CARBOHIDRATOS
Representan los niveles de energía inmediatos disponibles durante el entrenamiento y son fundamentales para que no aparezcan las temidas pájaras.
Buscaremos aquellos con un bajo índice glucémico y de liberación larga que no creen picos de insulina tales como los cacahuetes, la soja, lentejas...y huiremos de los que tengan un alto índice glucémico como las bebidas azucaradas, pan, cereales azucarados, patatas...
El porcentaje de carbohidratos diario sera entorno al 40% de nuestra dieta, incluso hasta un 60% en periodos de esfuerzo prolongado o competición.
GRASAS
Aproximadamente el 30% de nuestra dieta estará basada en lo que la gente asocia a una mala alimentación. Efectivamente las grasas son necesarias para nuestro organismo, pero no todas las grasas son "buenas".
El ser humano necesita grasa para mantener la piel y el cabello saludables. La grasa también ayuda a absorber las vitaminas A, D, E y K, llamadas vitaminas liposolubles, llena los adipocitos y aísla el cuerpo para ayudar a mantenerlo caliente.
Las grasas que el cuerpo obtiene de los alimentos le brindan a éste ácidos grasos esenciales llamados ácido linoleico y ácido linolénico. Se denominan "esenciales" debido a que su cuerpo no los puede producir por sí solo o no funciona sin ellos. El cuerpo los necesita para el desarrollo del cerebro, el control de la inflamación y la coagulación de la sangre.
Todas las grasas están compuestas de ácidos grasos saturados e insaturados. Se denominan saturadas o insaturadas dependiendo de cuánta cantidad de cada tipo de ácido graso contienen.
Las grasas saturadas elevan el nivel de colesterol LDL ("malo"), lo cual pone a uno en riesgo de sufrir un ataque cardíaco, accidente
cerebrovascular y otros problemas de salud mayores. Se debe evitar o
limitar los alimentos ricos en grasas saturadas presentes en embutidos, quesos curados, bollería y aumentar el consumode los alimentos ricos en grasas insaturadas: pescado azul (omega 3), frutos secos (omega 6), aceite de oliva...
Recuerda:

.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario